La extraña desaparición de la luciérnaga.
Durante décadas, las noches de verano se iluminaban con el brillo de miles de luciérnagas. Hoy, en muchas partes del mundo, ese espectáculo es cada vez más difícil de encontrar.
Los científicos señalan que la principal causa es la combinación de varios factores: la pérdida de hábitat por la expansión urbana, el uso intensivo de pesticidas, la contaminación lumínica que dificulta su reproducción y los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas donde viven.
Las luces artificiales de ciudades y carreteras interfieren con las señales luminosas que utilizan las luciérnagas para encontrar pareja. Al mismo tiempo, la destrucción de humedales, bosques y praderas reduce los lugares donde pueden alimentarse y completar su ciclo de vida.
Aunque aún existen más de 2.000 especies de luciérnagas distribuidas por todo el planeta, investigadores advierten que muchas poblaciones están disminuyendo y que algunas especies ya enfrentan un alto riesgo de desaparecer localmente.
Proteger los espacios naturales, reducir el uso de pesticidas y disminuir la contaminación lumínica son algunas de las medidas que podrían ayudar a que estas pequeñas luces vuelvan a iluminar las noches del futuro.

